Baja California en Moto – (día 2) Baja Norte vía el Golfo

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Ensenada Backpackers HostelAún era de noche cuando baje a la cocina del Ensenada Backpacker´s Hostel a preparar un bowl de cereal y un pan tostado con nescafe.

La noche anterior había hecho uso de todos los recursos a mi disposición en ese pequeño hostal para planear mis siguientes días. Platique con cuán viajero se aparecía en esa sala; las experiencias de los que iban subiendo rumbo a California, y los planes de aquellos que como yo apenas iban bajando. Me devoré todas las revistas en la mesa y los libros sobre viajar por baja. Por fin satisfecho me fui a dormir.

Ves, cualquier persona que baja (o sube) por Baja tiene que tomar esta difícil decisión; tomar la Carretera 1 y todas las paradas del lado del Pacifico o optar por la 5 y las maravillas que ofrece el Golfo de California. Al final ambas carreteras se unen en Chapala, casi justo en el punto fronterizo entre Baja California Norte y Sur, pero o bajas por un lado o por el otro y tienes que hacer este compromiso a fuerza.

El primer sacrificio por ejemplo fue dejar La Bufadora para otra ocasión. Desde el centro de Ensenada el viaje redondo representa hora y media de traslado mas el tiempo en estar ahí. Forzozamente tendría que recalcar camino pues esa mañana iba a cruzar la peninsula rumbo al Golfo de California.

Baja California Norte

Una gran recta rumbo al este

Iba persiguiendo la salida del sol hacia el este. Los rayos vislumbraban el camino en frente de mi y dudaba que esto fuera a cambiar hasta que la inflexión terrestre diera de si. El camino montañoso y arido en un camino con pocos trailers y menos coches. Después de unas horas apareció un grupo de campesinos que parecían dar indicaciones de que algo adelante sucedía… quizás que estaba cerrada la carretera o algo. Minutos después apareció el suceso; un trailer enorme volcado a mitad de carretera. No solo bloqueaba ambos carriles sino también el acotamiento de ambos lados.

Baja California Norte

Me baje a inspeccionar y buscar un camino por donde pasar. Del trailer nacía un río de aceite o gasolina. Del otro lado del trailer había un auto policiaco, pero aún no aparecía nadie.  Por la parte trasera del trailer habría manera de rodearlo, aunque el camino arenoso. Al regresar a mi moto emergió el agente federal. Se veía aturdido y asustado, como si acabará de ver un fantasma o algo peor aún. Toda la escena fue un poco surreal, como que logro decirme que pensaba me iba a quedar atascado en la arena y era mejor intentar el cruce por el otro extremo; pero parecía robot. Me ayudo a que no me fuera por el barranco, le di las gracias y seguí en mi camino. Mirando hacia atrás solo se veía una cabina mal dañada pero sin señales de nadie. Me sorprendía sobretodo que no hubiera una hilera de coches formados en ambos lados esperando a que alguien liberara el camino.

Sin exagerar era como el octavo trailer volcado que habíamos cruzado en carreteras mexicanas. De subida nos topabamos con uno cada 4 o 5 horas. Este era el primero que se encontraba en una curva, los demás aparecian a un costado de la carretera en medio de una larga recta. Fue extraño al punto de extrañarnos que del lado de Estados Unidos no vimos una sola de estas cajas con llantas en uno de sus lados en todo el tiempo que estuvimos. Las rectas eran mas largas y por los limites de velocidad los trayectos mas monótonos.

El sol ya empezaba a calentar. El panel de la moto ponía la temperatura ambiental a 35 grados y subiendo. Mientras en movimiento no lo notas, es un sentimiento similar a sacar todo el cuerpo por la ventana de un coche mientras lo aceleras a 120 o 150 kilómetros por hora; el viento que generas funciona como un aire acondicionado.

Baja California Norte

Nada como un solecito de 45°c dentro de una chamarra y pantalones de cordura

Con paciencia y después de muchas curvas mas llegue a la C5 que continua por la costa del Golfo. En un rato mas ya me encontraba en el pequeño poblado de San Felipe. Mi idea era llegar y acampar en Puertecitos en este día. Para ello suponía que debería cargar con la cena y viveres. En San Felipe hay un pequeño mercado con la pesca del día directo del Golfo. Un kilo de camarones sería mi cena.

El Valle de los Saguaros Gigantes : Baja California en Moto

Continue mi camino en esa carretera rodeada de vegetación semi desértica y extremadamente calurosa. Había leído que al sur de San Felipe se encontraba el Valle de los Gigantes; un parque ecológico repleto de sahuaros gigantes. Hasta este momento en mi trayecto por baja había visto ninguno de estos ejemplares que se supone eran endémicos de la zona. En realidad lo que mas sorprendería de baja es todo el tipo de desierto que va cambiando conforme vas bajando.

Si no vas poniendo atención te pierdes de la pequeña señal que anuncia este “famoso” lugar. Tampoco se ve ningún cactus gigante por ningún lado, solo una reja, una señal que anuncia el costo de entrada en 15 dólares y un ayudante atendiendo el jardín.

Con el codo adolorido después de pagar el costo de admisión el ayudante me dijo que continuara el camino y que llegaría a un punto donde solo pueden pasar vehículos 4×4. Perfecto.

A los 6 minutos estaba de regreso con el mismo ayudante dejandole encargado mis tres alforjas; la moto estaba demasiada pesada para estos caminos arenosos. Sudando mal sujete una botella de dos litros de agua en la rejilla de la moto y regrese al negocio de exploración.

Valle de los Gigantes Baja California

Entre gigantes

Que lugar tan interesante… por fin estaba en mi ambiente… sin equipaje en un camino de arena con cactuses a mi alrededor. Sudando cubetas con mi traje completo. Muy confianzas de mis habilidades tome la primera desviación para 4×4 y a los pocos momentos estaba atascado en la arena.

Valle de los Gigantes Baja California

¡Ja!

Valle de los Gigantes Baja California

Estas señaléticas que uno piensa son solo foto opportunities

La moto se paraba sola, las dos llantas completamente cubiertas. Mi botella de agua había quedado atrás, seguro salió volando con el primer golpe fuerte apenas a unos metros de la entrada. Me vinieron a la mente los mil videos en youtube de personas en motos grandes en el sahara, desactive el control de tracción y con la pura fuerza bruta de la moto salí de ese arenal.

El lugar esta bien padre, el dueño procuro esconder a todos sus gigantes detrás de la colina para que no se le escapara nadie sin pagar. Pero también “construyo” un circuito que rodea todo este bosque. Literal estas rodeado de estas monstruosidades de cactus que miden más de 6 metros de alto y un sin fin en número cubriendo todo un valle. Es un paraíso para recorrerlo en buggy o motocross o una Super Tenere pero con las llantas adecuadas. Mis llantas para pavimento no tenían mucho agarre y creo que eran lo menos apto para la arena.

Valle de los Gigantes, Baja California en Moto

Estas llantas no son buenas para la arena

Después de un rato en esta ruta “solo para 4×4″ me volví a detener y decidí que ya mas adelante el la vereda de nuevo se tornaba demasiado arenoso. En vez de darme la vuelta en “U” en ese mismo lugar, decidí avanzar y después girar. Fue una decisión medio tonta. Me pare porque mas adelanta se veía pesado, y menos un lugar apto para girar la moto 180grados en una vuelta de 3 puntos (con algún tipo de reversa). Estaba atascado de nuevo y con la moto perpendicular al camino. Además estaba agotado, sudado empapado y muy deshidratado. A mi alrededor solo había cactuses. Por momento pensaba ver pasar un conejo a toda prisa y desaparecía. Tuve mi momento de pánico. No había nadie y estaba a por lo menos unos 8 kilómetros de la entrada. Sin agua y con doble pantalón y chamarra de cordura. Sentía que podría empezar a alucinar y en un momento pensé que podría salir un extraterrestre detrás de un cactus… o una mujer con la mitad de su cuerpo de caballo… un minotaurio… o …Don´t panic. Solo tienes que completar esta vuelta en U y estas a dos metros de tierra firme. Encontrarás esa botella de agua que se te cayo en el camino y regresarás a la entrada donde tienes otra botella de agua fría.

Valle de los Gigantes Baja California

Solo un poco deshidratado.

Ese pensamiento de agua fue mi motivación y mi salvación. Reuní cualquier objeto solido – entre piedras, trozos de cactus secos y cualquier otra cosa haciendo un camino debajo de la llanta trasera. Monte la moto y con un manejo de clutch para no patinar la llanta y después poniendo todos los caballos en el engrane, salí. No lo podía creer. Jajaja! Estaba libre! Mire atrás y parecía una estupides. Haberme quedado atorado ahí.

Valle de los Gigantes, Baja California en Moto

De regreso decidí por el camino más transitado

Regrese por el camino mas transitado ya con toda la confianza y sintiendo como el aire me refrescaba. No tenia duda en que me iba a encontrar mi botella de agua a la mitad del camino y no me sorprendí que justo así fue. Me pare y ya victorioso hasta le tome una foto antes de agarrarla. El agua estaba hirviendo pero al instante regresaron todos mis sentidos. Que aventuras.

Valle de los Gigantes Baja California

Tenía absoluta confianza que iba a reencontrarme con mi botella de agua

Aún con mis cinco sentidos seguía un poco deshidratado. Llegando de regreso a la entrada tenía una larga lista de cosas que debía hacer antes de poder seguir mi camino. Después de encontrar mi segunda botella de agua (fria) me quite toda ropa de astronauta y descanse. y descanse. Después a la tarea de buscar mi bomba para inflar las llantas de la moto. (Las había desinflado casi a la mitad para tener mas tracción). Después a conectar todo ese aparato y machar el pivote de las llantas (que por alguna razón siempre queda escondido detrás de la horquilla o en otro lugar difícil). Volver a colocar el asiento en su lugar (el enchufe para la bomba esta debajo del asiento).  Guardar todo lo que acabas de sacar, colocar las alforjas, atar la casa de campaña… ¿donde están mis llaves? Estaban aquí hace un segundo… ¿se cayeron? no están debajo de la moto… ni en mis bolsas… no pueden estar muy lejos…. donde. donde. ¡que paso! no puedo creer. TIENEN que estar por aquí, ¡las acabo de usar para abrir o cerrar una alforja o colocar el asiento! ¡Donde están! maldita sea. No pueden estar en las alforjas porque las necesitaría para cerrarlas.. y todo esta cerrado. No están debajo de la moto. No están en mi ni en mi chamarra. No hay nadie mas. ¡No hay nadie! Nadie se las pudo llevar. ¡Que paso! Que momento de desesperación. Solo habría un numero finito de lugares donde podrían haber quedado. Pero ninguno de esos lugares con la búsqueda mas metódica producían mis llaves.

Valle de los Gigantes, Baja California en Moto

¿¡Y Mis Llaves!?

En un momento de lucidez, a Tavo se le había ocurrido que nos debíamos de regresar cada quién las llaves del otro en este tramo que íbamos a estar separados. Normalmente yo cargo con su copia y el con la mía por si se nos pierden. Si esto no hubiera sucedido este día hubiera terminado siendo muy muy largo. Decidí por fin que no había mas que hacer y debía continuar con el respuesto. Seguro en la noche o mañana aparecen.

Nunca aparecieron.

Después de esta breve aventura estaba de regreso en el camino pensando que Baja California es un lugar muy raro y a nada mas se parece. Cosas que vas pensando mientras en Baja California en Moto. La costa de toda esta zona estaba poblada de lo que parecián eran casa de verano. Mas tarde entendería que familias americanas habían comprado terrenos en toda la zona a lo largo de la playa. Esas ofertas que no podían desaprovechar… un sueño maravilloso de tener una casita en la playa en Old Mexico. Muchos pocos de ellos que siguen viviendo ahi ofrecen espacios para acampar. Pasas muchas bahías casi desiertas donde seguro encuentras un lugar seguro para dormir. Pero también muchas casas y terrenos abandonados. Sueños que nunca cuajaron. O cuya ilusión duro apenas unas temporadas. El aeropuerto estaba demasiado lejos… y todo lo demás también. Señales de terrenos en venta y construcciones a la mitad.

También notas un sin fin de caminos de tierra.. se desprenden de la carretera hacia la derecha y izquierda cada pocos metros. Algunos siguen el trazo recto del camino de asfalto, puedes ver las pequeñas rampas o obstaculos. Otros desaparecen al horizonte  o llegan al mar. Con un acompañante, o en un grupo mas grande, me aventuraría por uno de estos caminos. Creo que de alguna manera u otra por cualquiera podrías llegar a la carretera que va paralela a la 5 pero del lado del pacifico. Creo que de alguna manera todo mundo que se aventura por Baja California via OffRoad sabe esto. Por eso hay tantos caminos.

Baja California Norte

Baja California Norte desde una parada en la carretera

Puertecitos : Baja California en Moto

Sorprendentemente no era muy tarde cuando llegue a Puertecitos. Pensaba que sería un punto en el mapa mucho mas establecido. Hasta se veía una gran señal de PEMEX en la carretera que te lleva a la localidad. Pero solo es una señal y un terreno. Algún día pondrán una gasolinera.

Puertecitos es una pequeña comunidad de casitas, puedes acampar en la Bahía principal, de hecho hay “Centro ecoturistico” donde pagas y tienes derecho a una palapa, baños, estacionamiento, una persona de seguridad, incluso hay un restaurante. Supongo a de haber temporadas altas cuando todas las palapas están llenas y el restaurante esta abierto; en ese momento era la única persona. Se acerco el portero, pague mi cuota de 60 pesos y me dijo que el lugar era mío.

Bahia de Puertecitos Aventuras de Baja California en Moto

La Bahía de Puertecitos

Un paraíso. Literal. Toda una Bahía para mi. Antes que nada, me quite la chamarra (los pantalones de cordura ya eran parte de mi equipaje desde los cactuses), zapatos y camisa y me eche al mar. Riquisimo y poco refrescante. Hace tiempo que no me metía a un mar cuyas aguas fueran tan calidas. Pero que rico se siente. Es una alberca esa Bahía. Sin una sola ola y el agua transparente. (Horas) después sali a atender la segunda orden del momento; una chela con clamato y limón.

Bahía de Puertecitos

Clamato, sal, chela, limón

Podría quedarme en ese momento por mucho tiempo. Cansado pero relajado, con una cerveza fría en una Bahía hermosa y el Golfo de México a mis pies en una paz infinita. Pronto tendría una casa de campaña a mi lado y estaría disfrutando de una gran cena. Antes de dormir una fogata debajo de un millón de estrellas.

Casi todo fue así. A las pocas horas llego una pareja. Había tenido ese mismo sentimiento que tienes cuando abordas antes de todos un avión y estas cruzando los dedos que por favor nadie de todas estas personas te vaya a tocar junto a ti. Pero llegaron.

Bahia de Puertecitos, Baja California en Moto

Podría quedarme en este momento por mucho tiempo.

Bahia de Puertecitos, Baja California Norte

Mi equipaje

Una pareja de gringos, en sus 40´s, novios, con un perro. En una de esas pickups que tienen una cubierta atrás. Viajando como cuando viajas con una de esas pick-ups y puedes meter mil cosas. Se instalaron a dos palapas de la mía. Una gran casa. Jajaja. Sentía invadían mi paz y no podia resistir todos los pensamientos negativos. Después razone y no estaba tan mal. Se veían y eran buena onda. Ademas andaban muy en su rollo.

Por eso de las seis el mar empieza a bajar. Puertecitos tiene su lugar en el mapa pues es aquí donde se forma un “Spa” natural completo con una docena de Jacuzzis. Esto sucede del otro lado de la Bahía a unos 15 minutos caminando. Les deje encargadas mis cosas a la pareja y me fui a explorar.

Bahia de Puertecitos

Puertecitos es famoso por este “Spa” natural que ocurre todos los días entre 5 y 7pm

Bahia de Puertecitos

Vista desde el otro lado de la pequeña peninsula de Puertecitos

Es una zona rocosa de la pequeña peninsula y debes tener mucho cuidado en no resbalar. Al principio no es muy aparente pero después empiezas a ver que si hay varias tinas por todos lados – llenas de agua, que como mencionaba, esta calientita. En muchas de estos espacios hasta tienen lugares para sentarte… como si estuvieras en el jacuzzi de un hotel. Con un poco mas de ojo al detalle ves que las formaciones ya estan “apoyadas” con un poco de cemento para completar el efecto. La verdad que no podía competir con una Bahía virgen de cualquier otro ser (excepto esa pareja!), de modo que al poco tiempo estaba de regreso en la gran alberca delante de mi palapa.

“La pareja” se encontraba lejisimos dentro del agua. Apenas y los podia ver. Realmente es una alberca.

La cena me quedo deliciosa. Todo ese viaje se había marcado por una serie de cenas deliciosas y mucho tenía que ver nuestra maravillosa estufa. Camino de regreso a la Bahía había recolectado todo tipo de ramas secas y fue suficiente como gas para todos los camarones. Mis vecinos habían comprado mariscos en el mismo lugar y también se preparaban un gran festín.

Bahía de Puertecitos, Baja California Norte

Camarones del Golfo de México

Bahía de Puertecitos, Baja California Norte

Calentando agua en el BioLite

Después de cenar compartimos una fogata y historias de viaje. John era dueño de un hostal al sur de ensenada, Marina trabajaba con John. Se conocían desde hace tiempo, hace poco eran novios (si, el chisme). Habían cruzado a Puertecitos por uno de esos caminos de terraceria que tanto se me antojaban. Había estado duro, con caminos muy técnicos, dudaban con quedarse sin gasolina, aún con los tambos adicionales que llevaban. Temían de que les saliera un buggy o un 4×4 a toda velocidad en muchas vueltas ciegas. Pero lo habían logrado y se sentían muy orgullosos.

Bahía de Puertecitos, Baja California Norte

Deliciosa cena de camarones

Marina fue la primera en notar la vía láctea. Nunca la había visto o por lo menos no así de clara… como en las fotos. Es impresionante… ver esos colores, morados, azules en la obscuridad del espacio y miles de estrellas. Impresionante. En realidad es un buen lugar para ver estrellas… cualquiera de estos puntos en Baja California… están tan separados de cualquier poblado pequeño, mediano o grande que estas en completa oscuridad.

Bahía de Puertecitos, Baja California Norte

Por la noche el agua desaparece

El mar a esa hora ya se había retirado a dormir. Muy literal había abandonado la Bahía. Ni se escuchaba. Es un efecto rarísimo que descienda tanto la marea. Entre chelas lo fui a buscar… baje y baje – llegue a un punto donde todo el piso se movía y al alumbrar vi que era el fondo del mar – con todo su ecosistema literalmente muy vivo. Con tanto cangrejo creo que hasta ahí llegaría con mis chanclas.

Había sido un gran día. y apenas era el segundo. Me retire a dormir cansado pero bastante feliz.